El mundo raro y contradictorio de la mujer.

Y a pesar de todo me sigo entendiendo mejor con los hombres. Al menos son directos y sabemos lo que quieren: cogerte. Jajaja. Para qué mentir, ellos siempre quieren sexo. Basta con que seas una mujer medianamente bella e irremediablemente tendrá fantasías hacia tu persona. Sin embargo pueden llegar a ser grandes amigos cuando superan esa frustración de que seas para ellos una utopía.

¿Qué pasa en cambio con las mujeres? Nunca quedará claro qué quieren o por qué actúan de determinada manera.

Yo en lo personal tengo pésima relación con las otras mujeres que no son yo y no digamos cuando de ligar se trata.

¿Casos? Muchos. Ejemplos: una me pretende durante más de seis meses, pone siempre pretextos para no tener sexo. Se las da de conservadora, de que no está aún lista, me pide paciencia, se la doy. Un buen día exploto, le digo que de seguir así la cosa prefiero retirrarme. Luego me entero que con todas las demás se acostó en la primera cita, pero no duró nada.

A mis amigas les confiesa que y no le gustaba. Si no le gustaba ¿para qué me tuvo todas las tardes en su casa durante meses?

Otro caso: Una chica se acerca a mí en el antro, me dice que le encanto, baila conmigo, hacemos una cita para vernos al día siguiente en el mismo lugar y cuando llego ya está besando a otra, me mira con desdén y no me vuelve a dirigir la palabra en su vida. ¿Cómo debo tomarlo? ¿Para qué se me acercó si no deseaba ni siquiera mi amistad?

Otra más: me escribe tirándome la onda, veo su foto y me parece guapa, investigo si es real, voy a la fiesta a la que me invita. Cuando llego  me trata increíble, pero de pronto comienza a besar a otra que era su date de ese día. Yo, obvio, comienzo a besar a otra y no la pelo. Pasan años, no volvemos vernos. Un buen día me pide amistad a facebook. Me extraño. Le escribo para conocer qué la motiva a ser mi amiga. Y resulta que no contesta jamás mi mail. ¿Entonces para qué pidió mi amistad.

Y así nos podríamos ir con una lista interminable de actitudes extrañas y contradictorias, mismas que me hacen preguntarme todos los días por qué carajo soy gay.

Así que se los digo de una vez: prohibido juzgarme si de pronto me ven saluendo con un hombre. No es que pretenda negar mis preferencias. Es sólo que últimamente siento es que un síntoma de mi gran tendencia al masoquismo.

 

 

AUTHOR: Kenia Gascón
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