Mi amor a la yoga

Aún recuerdo la primera clasé de yoga que tomé. Yo era de las que pensaba que practicar yoga era para las mujeres flojas que odiaban el ejercicio. Un día, en la empresa donde trabajaba, TV azteca, me regalaron un año de membresía de Sportcity, lo cual me encantó e hice válido desde el día siguiente. Llegué como a las doce del día y para mi mala suerte me informaron que en ese momento no había instructores de pesas, las cuales practicaba desde hacía más de diez años,  y lo único que podría tomar era yoga. Desilusionada acepté. ¡Cual sería mi sorpresa! La clase era durísima, hacías mucha fuerza y al mismo tiempo mucha elasticidad. Me recordó aquellas clases increíbles que tomaba tiempo atrás con Carlos Feria, mi maestro de jazz. Cuando Carlos cerró su escuela jamás volví a encontrar unas buenas clases de baile y me dediqué a hacer pesas. Encontrar la yoga fue para mí la oportunidad de volver a tener mi cuerpo alineado y flexible que tanto anhelaba. Jamás volví a hacer pesas en toda mi vida. En ese club, en Plaza Loreto, me dediqué a practicar pilates, spinning, body combat y yoga: hata y vinyasa. Hasta ahí todo bien, Siempre he sido una mujer que ama los deportes. También he practicado box los últimos años correr y crossfit. Sin embargo, no fue hasta hace dos meses en que comencé a desarrollar artritis y que me vi forzada a bajarle a las horas de deporte que decidí dedicarme sólo a la yoga.

Los resultados han sido espectaculares en muy poco tiempo. No sólo mis dolores han disminuido significativamente, mi flexibilidad ha mejorado. Eso sólo por hablar del aspecto corporal. En cuanto al aspecto sensible y espiritual siento que por primera vez estoy comprendiendo a profundidad lo que es la meditación en movimiento, la paz mental, la conciencia del cuerpo y mente que se te da en ese momento y cómo esto te abre puertas sensibles desconocidas. Estoy en esta entrega en donde cada día descubro más y más cosas indefinibles con palabras y quesólo  se pueden experimentar de manera inidvidual y los resultados son muy personales. En mi caso me siento como limpia, sana, oxigenada, con mucha energía, mayor concentración y enfocada en mis objetivos de cada día y esto me está haceindo rendir más en cada área de mi vida y me siento muy feliz.

Este día del solsticio de verano hicimos 108 saludos al sol y me sentí compenetrada con el grupo, sentí cómo me retroalimentaba de la energía grupal y cómo me limpiaba yo misma de las malas energías. Salí sintiéndome totalmente renovada.

Ahora he estado pensando en cómo de pronto la vida te pone en determinadas circunstancias que te llevan necesariamente a decubrir un cierto camino que de otra manera no hubieras decubierto. Me refiero a que yo nunca me había atrevido a dejar todo para sólo hacer yoga, nunca me había visto a mí misma como vegetariana, yo era de carne roja diario y nunca me hubiese atrevido a dejar todo para sólo dedicarme al Youtube y a escribir.

Hoy mi vida es completamente diferente a como creí que sería y si no fuera porque me vino esto de la artritis jamás hubiera dejado el box o el bodycombat y ahora me siento increíble.

¡Qué loco! ¿No creen?

Silhouette of six young women, walking hand in hand

 

AUTHOR: Kenia Gascón
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