El erotismo femenino

El otro día que me entrevistó mi amiga youtuber y porno star Qalia Qadesh hablábamos de lo diferente que es el erotismo para el hombre y para la mujer. Los hombres son más básicos, más primitivos y quizá es por ello que suelen ser más adictos a la pornografía que la mujer. Los hombres son concretos se erotizan con el sólo hecho de ver cuerpos desnudos estéticos o de imaginar una relación sexual. Las mujeres en cambio necesitamos una historia por más sencilla que ésta sea.

Hablaré por mí, aunque me encantaría escuchar la opinión de ustedes chicas.

Mis fantasías eróticas siempre comienzan con una conversación inteligente, imagino con qué frases él o la otra persona me conquistarían, me erotiza el timbre de voz de la otra persona, su suavidad al hablar, sus matices, me encantan las voces firmes, insinuantes, delicadas. Luego me importa la mirada. Tienen que ser unos ojos poderosos, capaces de derrumbar murallas. Entonces que me miren fijos y yo dejarlos que penetren mi alma y toquen mis entrañas. Ahí van a dar los torbellinos, hasta los órganos sexuales. Es esa combinación de voz y ojos los que me incendian. Pero debo enfatizar, el contenido de esa voz para mi también es importante. No me basta con un : me gustas chula o estás guapísima. ¡Nooo! Me gusta el presagio. Para llegar a este momento hicieron falta muchas miradas previas: ocasionales, fortuitas, conversaciones intelectuales sobre algunas novelas o el hecho de admirar a ese ser humano por sus dotes creativas. Algo que me erotiza muchísimo y me puede llevar a un gran enamoramiento es que este ser ansiado exponga sus ideas ante un grupo con magistral inteligencia y luego me miré discretamente con esa dualidad de: “te miro a ti porque sé que me entiendes, porque amo tu sensibilidad y me excita que me mires de esa manera tan sensual mientras me luzco ante los demás, porque sé que te derrites por mí y mueres porque te desnude en la sombra y acarcicie tus senos con mis dedos mientras me queman tus labios.” Y después de mirarme así durante esos segundos que parecen horas retomar su charla como si nada, como si fuera un engaño, una ilusión mentirosa de mi sed. Entonces, quizá pueda invitarme a salir y yo pasaré toda la noche fantaseando su beso. Cuando llegue al día siguiente a la cita me derretiré tan sólo de entregarme a sus ojos aunque sea en silencio.

Esta mirada telepática, esta duda sembrada en el alma es lo que alimenta mi deseo. Es por ello que con los hombres me cuesta bastante trabajo enamorarme, porque son demasiado directos. No hay pausas ni miradas calientes. Simplemente un me gustas y te quiero llevar a la cama. Pero cómo llegar a esa cama si nisiquiera me has dado la oportunidad de desearla. Así soy y así he sido siempre. A mí me gusta que el primer beso sea como un volcán en erupción y cómo puede alguien provocar esos maremotos en las venas si no se trata de un ser al que admiras profundamente y del cual aprendes tanto cada vez que tienes la oprotunidad de estar a su lado.

Sí hubo un hombre que me hizo caer rendida a sus pies y al cual amé profundamente durante mucho tiempo. Los hombres que saben conquistar a una mujer son excelsos. Los hay, existen, pero mi pregunta es: ¿Acaso lo logran porque saben que es lo que nos gusta a nosotras o tienen un corazón afin al nuestro?

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AUTHOR: Kenia Gascón
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